sábado, 21 de enero de 2012

La bebida de moda en un local de moda


Parece que no solo estoy y soy una obsoleta en el mundo de las nuevas tecnologías, además me estoy quedando out por una cuestión de gustos, o mejor dicho de no gustos, y os aseguro que es todo un problema porque mi no gusto me impide conversaciones sobre la materia, disertaciones sobre la misma y sobre todo me impide disfrutar de los nuevos locales temáticos y realmente interesantes que se están abriendo sobre el tema, en fin mi problema y "gordo" es que no No me gusta el Gin Tonic, ya lo he dicho.   Siempre he sido más de whisky, que le vamos a hacer. Desde hace ya un par de años tanto en Madrid como en otras ciudades españolas (y me temo que del mundo) lo más y mejor es beber ginebra, de sobra sabéis que ahora hay de todo tipo y sabor y que para elaborarlas y tomarlas se ha creado hasta un protocolo de actuación que -todo hay que decirlo- intimida un poco a los profanos. Mi problema como os decía es que no consigo aficionarme, por mucho que los pruebe, ya sean de cítricos, de frutas o de pepino me sigue sabiendo a ginebra-colonia. Y lo peor no es que no me guste lo peor es que todos los barman se empeñan en intentar convertirme con "eso es que no has probado la que yo te voy a hacer". Soy, aunque no lo creáis, de naturaleza tímida así que acabo probando el mejunje en cuestión y fingiendo que me gusta aunque eso sí no me lo he acabado bebiendo, eso ya sería demasiado. Os preguntaréis que a qué viene todo este rollo que estoy soltando y la respuesta se llama "Martinez", un local situado en la calle Barco nº 4 al que fui ayer.
Pasamos por la puerta casualmente y nos gustó el ambiente que se veía así que decidimos entrar, aunque antes echamos una ojeada a la carta y ¡oh, sorpresa! era un bar de gin tonics, qué raro. El caso es que entramos y yo me preparé para otra pelea dialéctica con el barman para que me dejara beberme un whisky con tranquilidad y sin experimentos, pero no hizo falta. La carta sí esta especializada en ginebras, las hay de todo tipo y precedencia, con sus ingredientes y complementos especiales, sus distintos vasos para servirlos, método de elaboración...en fin con todo lo que un amante de los gin tonics puede soñar. pero Thanks God hay muchos otros cocteles igual de apetecibles. Así que pude disfrutar de un mojito de pepino sin llamar la atención. De todos modos el local merece la pena, es muy neoyorkino, parece estar de moda porque dentro nos encontramos a varios personajes de esos que persiguen los paparazzis, la música es buena pero permite hablar y según los amantes de los gin tonics es un buen sitio para degustarlos, te dejan tomar 4 ginebras distintas para comparar y descubrir cual te gusta así que...si alguien quiere dejar de ser un obsoleto en este mundo tan de moda este es el lugar para hacerlo. Y si no te acaba de gustar siempre te puedes entretener mirando al personal que es bastante ecléctico.



Pd: Esta foto la tomamos cuando ya estaban cerrando, que eso sí, es pronto -según se mire- a las 2.a.m. Por cierto, por la tarde también se puede ir a tomar un café o un té con tarta.

2 comentarios:

  1. Que buena pinta... Yo que sin soy aficionada a los gintonic los disfrutare con gusto!

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    1. Perdón por el "sin". Porque a lo que yo no soy aficionada es a las puñeteras tabletas y pantallas tactiles

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